La faceta humana del periodismo

Beatriz Torró Terol

No es extraño escuchar decir a la gente algo así como “los periodistas no sirven para nada”, “el periodismo está en declive”, “los periodistas solo buscan carnaza y no les importa conseguir lo que necesiten”, “no tienen miramiento alguno por temas delicados”, entre otras opiniones. Pues no siempre es así. Puede que una panda que trabaje en el mundo del corazón haya desprestigiado el conjunto de la profesión y a los verdaderos profesionales que se dedican a ello. Puede que si no se observa la obra social que hacen algunos otros, se caiga  en la falacia generalizada de pensar así.

Aquellos, entre otros muchos, que defienden un periodismo justo, social, general… son la muestra de la gran aportación que hacen al conjunto de la sociedad. Como pueden ser fotoperiodistas, periodistas y corresponsales que tienen un contacto directo con las noticias, algunas de temas sociales con implicación  tanto a nivel profesional como personal.

Ejemplos de ellos son: Gervasio Sánchez, Jon Sistiaga, Ramón Lobo, Renée C. Byer, Anna Bosch, Ángel Carreira y Luís Méndez, entre otros muchos.

Gervasio Sánchez, en la entrevista realizada por Nuria Gras Ferré para Nikonistas.com el 25/02/2008,  habla sobre sus orígenes en el fotoperiodismo: “Empecé a colaborar con organizaciones humanitarias, como Amnistía Internacional, en temas de derechos humanos cuando estudiaba periodismo en Barcelona. Mis primeros trabajos tienen que ver con la violación de los derechos humanos. Estuve tres meses en chile y allí hice entrevistas a familiares de desaparecidos.  A través de estos primeros trabajos me di cuenta que la brutalidad de los conflictos armados era un importante tema a desarrollar para un periodista.”

En relación a su papel como fotoperiodista e implicado en los conflictos, expresa:”La primera víctima de una guerra es la verdad, y en este contexto el fotoperiodista intenta estar lo más cerca posible de la verdad. Yo he llegado a la conclusión de que la única verdad incuestionable de un conflicto son las víctimas, por eso creo que estar cerca de las víctimas es estar cerca de la verdad. Ellos representan el drama directo y el dolor, y muchas veces ni siquiera saben las razones por las que su país está la guerra. A menudo he encontrado soldados que no sabían porque estaban luchando. Se pueden contar las cosas de muchas maneras, pero un fotoperiodista necesita tener la seguridad de que lo que está fotografiando es parte de lo que está ocurriendo, que forma parte del hecho histórico. En definitiva, que es parte de la verdad. Por esta razón lo que yo hago es aliarme con las víctimas, de este modo ellos están representados y yo trabajo con la consciencia tranquila.”

A la pregunta: “¿Es el periodismo el medio más adecuado para defender a los débiles y frenar las injusticias?”Responde: El periodismo es tan importante para una sociedad como la educación y la sanidad. La pregunta es ¿dónde está este periodismo?, ¿los medios muestran este periodismo?. En los medios cada vez brillan más por su ausencia los dramas humanos. Están llenos de babosadas, de entrevistas promocionales a políticos, a cantantes de moda, de la venta de todo tipo de cosas durante los fines de semana… Yo creo en el periodismo, y lo que hago es periodismo, no periodismo comprometido o periodismo de denuncia…, si hay que poner una etiqueta al periodismo, es porque algo está fallando, porque se ha hecho necesario diferenciarlo de otro tipo de periodismo. No es raro, ni casual que seamos la cuarta profesión más denostada por parte de los ciudadanos, después de la política. Los medios de comunicación deberían tener espacio para mostrar los dramas humanos y las consecuencias de los conflictos.  Cuando yo presento una exposición nunca me olvido de la prensa. Sé que el dominical de un periódico lo abrirán 2 millones de personas, mientras que una exposición se puede considerar un éxito si la visitan 15.000 personas.”

Relata en su blog  (blog.heraldo.es/gervasiosanchez/) la situación que vive de forma directa en aquellos países en los que ha sido destinado como por ejemplo Afganistán, y explica una situación estremecedora el 20 de septiembre  “Kandahar es la ciudad más peligrosa. Los talibanes emboscan convoys dela OTANen el centro de la ciudad y controlan el pensamiento de los ciudadanos. Responden con violencia contra quienes no se doblegan a sus órdenes. Durante el curso escolar de 2010 veinte escuelas de niñas fueron atacadas con explosivos y 126 estudiantes fueron asesinadas, según el Ministerio de Educación.” Él dice que: “Los señores de la guerra no pueden ser los custodios de un proyecto de pacificación.”

Otro fotoperiodista de gran relevancia en nuestro país es Jon Sistiaga, cuenta para El País.com el 13 de agosto de este año,   en su viaje  a Tanzania para hablar con las víctimas de las terribles y absurdas supersticiones por las que son mutilados y asesinados. El periodista denuncia esta dramática situación -“el horror con mayúsculas”, asegura- en el reportaje Los blancos de la ira. “Hijos del diablo. Así consideran en ciertos lugares de África a los albinos. Nacer con este trastorno genético hereditario sigue siendo la peor condena.

“Dicen que mutilar a un albino trae buena suerte o que violar a una mujer albina cura el sida”, explica Sistiaga, que señala que en Tanzania el 60% de la población cree en la brujería, incluso entre la clase alta. Que los albinos no son humanos, sino fantasmas o presencias espectrales, es una leyenda común.

A la pregunta, en la entrevista para 20minutos realizada, sobre la polémica de su reportaje Rec de niños sicarios en Colombia ha restado credibilidad a su trabajo. Sistiaga responde: “Ninguna. Si vas a una ciudad como Pereira a decir que allí uno de cada cuatro asesinatos de los 300 que hubo el año pasado fue cometido por un menor de 10 años, pues, evidentemente, al alcalde de la ciudad no le va a gustar e intentará socavar tu credibilidad. Siempre hay periodistas increíbles que se creen esas mentiras y sin contrastar les dan pábulo.”

“¿En televisión ya no abunda el periodismo serio?” Jon dice que:”Hay bastante y muy buen periodismo serio, pero desde hace unos años se confunde el periodismo con tertulianos gritones o con especialistas en el corazón que lo único que hacen es verdulerismo. Cada uno en su sitio. Se cobrará muy bien ser un verdulero en la tele, pero eso no es periodismo.” (Entrevista en JotDown)

Por otro lado, Ramón Lobo, corresponsal de El País comenta su experiencia en su blog “En aguas internacionales” el 13 de marzo de este año: “África necesita desgracias grandes para lograr titulares pequeños. Si el ataque de la guerrilla de Sierra Leona -en enero de 1999 contra Freetown; más de 7.000 muertos en tres semanas- no pudo desbancar al vestido manchado de una becaria del presidente Bill Clinton, pocas posibilidades tiene hoy Costa de Marfil, más de cinco meses en el alambre, cientos de muertos y decenas de miles de desplazados.”

En su blog personal (www.ramonlobo.com) habla de su carrera: “En estos 18 años y medio he estado en algunos conflictos: Irak, seis veces, dos con Sadam y cuatro sin él, la última a finales de 2008; Bosnia-Herzegovina (siete veces durante la guerra), Croacia y mucho en Serbia y Kosovo en los últimos meses; Haití en 1994 y 2010; Afganistán en 2001 tras el 11-S y en agosto y noviembre de 2009; Líbano en 2001 y 2006; Israel y Palestina, Filipinas en 2001 y en muchos países de África: Kenia, Ruanda, los dos Congos, Guinea Ecuatorial, Guinea Conakry, Etiopía, Sierra Leona, Uganda, Nigeria, Zimbabue, Namibia, Liberia, Níger, Mozambique, Suráfrica, Suazilandia, Somalia y alguno que me dejo en la memoria.” Pero también trata de forma crítica otros asuntos de interés social como son la política, escritores, cultura, fotografía…

Renée C.Byer, fotoperiodista americana  que recibió el premio pulitzer 2007 por el reportaje que realizó a un niño de 11 años enfermo de cáncer y a su madre, responde a las preguntas de Isabel Perancho para El Mundo: “Cuando miras el rostro de alguien con cáncer, no te puedes hacer idea de qué hay más allá de la quimio y la radioterapia. La naturaleza humana lo rechaza. Pero es la vida real y sucede en los hogares de todo el país, donde más de un millón de personas son diagnosticadas cada año. Cyndie French y su hijo Derek abrieron las puertas de sus vidas durante un año para compartir su historia». Así arranca el dramático y conmovedor documento que ha sido merecedor este año del premio Pulitzer al mejor reportaje fotográfico.

“Como fotoperiodista me esfuerzo en buscar historias que ayuden a sensibilizar sobre los menos favorecidos. Era importante contar ésta porque se invierten millones de dólares en la investigación del cáncer pero apenas nada en ayudar a las familias que se enfrentan al sufrimiento emocional y financiero que supone tener un hijo con un tumor terminal», afirma Renée C. Byer, en una entrevista  con SALUD “A través de los ojos de Cyndie y Derek podemos ver que esa ayuda puede ser el más precioso de los regalos en el momento vital más importante”.

“Sentía que era importante mostrar a la gente qué ocurre realmente detrás de todo esto y no esconderlo bajo la ilusión de que todo está bien y de una apariencia de normalidad», declaró Cyndie French al ‘Sacramento Bee‘. French, que aún recibe ayuda psicológica para superar la pérdida de su hijo, ha creado una fundación en su memoria, ‘El deseo de Derek’ (‘www.Dereks-wish.com’)’,’ para ayudar a las familias que realizan el dramático y sacrificado ‘viaje’ que ella hizo. Ese deseo se hizo realidad gracias a las donaciones de los lectores del ‘Sacramento Bee’.”

Periodistas por el mundo prengunta a Anna Bosch, corresponsal de TVE en Londres “¿Qué es lo que aún te sigue sorprendiendo de tu profesión? A lo que ella responde: “En el caso de España, el escaso interés que parece haber en tener medios de información (concretamente la televisión) potentes e independientes (política y empresarialmente) con profesionales solventes en condiciones decentes.” También realizan la misma pregunta a y responde: “La satisfacción que sigo experimentando cuando he facturado una buena nota o un buen reportaje y aprieto la tecla de envío.”

Ángel Carreira, en el encuentro digital de Antena 3, como enviado especial a Egipto de esta cadena responde a las siguientes preguntas: “¿Se tiene miedo cuando te mandan a un país como Egito, tan inestable y violento?  ¿Es complicado hacer directos y recabar información en una situación así? ¿Cuál es el secreto?”. “Esto es un movimiento social de un pueblo que se ve oprimido y que quiere un cambio inminente. Aquí está claro que no han participado grupos radicales. Lo hacen los ciudadanos por su propio interés, tanto musulmanes como cristianos. Todos los estamentos sociales. En realidad no es el miedo en lo primero en lo que piensas, sino en hacer tu trabajo, en sacar la información y contar bien lo que está pasando. El miedo te sobreviene de golpe. El otro día estábamos en medio de una manifestación y hay grupos aún afines a Mubarak que se infiltran en las manifestaciones para que la prensa no grabe. Un grupo nos increpó y nos agredió. Ahí te das cuenta de que hay que andar con cuidado.”

“¿Hay peligro real para la gente y para vosotros los corresponsales? ¿Hasta qué punto los militares están con el pueblo?”. “Los militares están con el pueblo. No hay duda. El problema es saber si en los próximos días estarán el Ejército estará con el Presidente. El futuro de Egipto depende del Ejército. En cuanto al peligro, es un momento de crisis siempre puede existir el peligro. Aquí lo hemos visto en primera persona con el ataque que he contado antes. Por otro lado, nos hemos sentido seguros y defendidos por muchos egipcios, por los manifestantes que quieren que la prensa trabaje y el mundo sepa lo que está ocurriendo aquí.”

“¿Habéis pasado miedo en algún momento?”. “En realidad solo he tenido miedo en el momento del ataque que he contado antes. El hecho de que estás centrado en tu trabajo te hace no pensar en el peligro que puedas tener, pero no he sentido miedo real en apenas esos pequeños instantes.”

Estos profesionales son un claro ejemplo de que el periodismo sigue siendo una profesión de rigor y búsqueda de la veracidad informativa.  Son los máximos exponentes de la profesión y gracias a ellos se puede considerar los valores y principios del periodismo que siempre se debe a la sociedad.

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