Entrevista a Irene Calabuig

Beatriz Torró Terol – Ontinyent Publicado en LOCLAR 20 enero 2012

Una joven promesa que reside en Madrid, aunque ontinyentina de nacimiento. Le apasiona el Teatro al cual define como “fábrica de ilusiones y sueños”. Con su ardua preparación diaria Irene Calabuig nos enseña su lema: “No acierto, si no me equivoco”.

Pregunta: ¿Por qué te interesaste en la interpretación y no en otra profesión?

Irene Calabuig: Una vez descartadas otras opciones como bellas artes, Historia del Arte… la voz de la conciencia fue pronunciada por un amigo que me sugirió estudiar interpretación y me lo plantee y dije: Pues sí, ¿Por qué no? Y seis años después estoy a las puertas de ser “egresada”,  licenciada por la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD).

P: ¿Cómo fueron tus inicios en la toma de contacto con el arte dramático en Metrópolis?

I.C: Aprendí que el Teatro es una filosofía de vida, de la mano de Clara Cosials y  todo el equipo me transmitieron la esencia, el gusanillo que te hace creer en lo que haces.  Todo ello me ayudó a reafirmarme en el sí a esta profesión y seguir con ello. Gracias a Metrópolis decidí continuar con esta aventura de la interpretación.

P: ¿Qué te aporta profesional y personalmente tu exhaustiva preparación en la RESAD?

I.C: Profesionalmente me aporta una técnica para poder enfrentarme a la vida laboral. El estudio y práctica de materias como son: interpretación, expresión corporal, técnica vocal, acrobacias, esgrima, canto, música, historia del espectáculo, literatura, dramaturgia, y un largo etc. Todo ello hace que pueda desarrollar las cualidades que necesita un actor o actriz, como por ejemplo: presencia, proyección, acción-reacción, cultura, algo tan sutil como caminar y hablar bien.

En el ámbito personal, conocerme a mí misma, el interpretar diferentes papeles ha hecho darme  cuenta que unas circunstancias dadas pueden descubrir partes de mí que no imaginaba antes. En el Teatro se comprime la historia de una vida en una hora y media, lo que hace que cualquier tipo de emoción se ponga al límite. Eso, personalmente te tambalea de tal forma que te hace aflorar reflexiones internas.

P: ¿Cuántas horas diarias de preparación dedica una alumna de la RESAD?

I.C: Muchas, muchísimas. Mi rutina habitual es entrar a las 9:30 y apurar hasta que la conserje llame a la puerta del aula, que suelen ser las 9 de la noche. Durante el día asisto tanto a clases como a ensayos con los compañeros puesto que aunque haya un trabajo personal, es mucho mayor el colectivo. Esto hace que algunos de los ensayos se convoquen sábados y festivos en El Retiro,  el estudio forma parte de este trabajo en grupo.  Esta profesión no cierra en festivos.

P: ¿Cuáles han sido tus mejores momentos en la RESAD?

I.C: Mi mejor momento fue darme cuenta de sentir que tenía el privilegio de  estar ante maestros, que no son sólo profesores para mí, sino que imparten enseñanzas de vida, como pueden ser: Joaquín Campomanes (profesor de esgrima), Vicente Fuentes (profesor de voz), Ernesto Caballero (profesor de interpretación)…

Recuerdo con mucho  cariño el primer estreno en la Sala B de la RESAD, ese impacto y la responsabilidad que conllevaba actuar ante compañeros de otros cursos y profesores que involuntariamente esperan un “resultado” de ti. El trabajo de elenco y los calentamientos, trabajos grupales también son momentos en los que disfruto mucho.

P: ¿Cuál de todas las obras que has interpretado  es la más especial para ti?

I.C: “La Basura, la Ciudad y la Muerte” de Fassbinder dirigida por Mariano Gracia 2011.  El personaje principal, Roma,  era una bombón y a la vez un gran reto que tuve el placer de interpretar. Gracias a Roma y a toda la obra en sí, pude poner en práctica muchas de las cualidades, actitudes y aptitudes del actor. Las únicas tres funciones que pudimos hacer fueron diferentes, ya que el Teatro es efímero, la magia del momento es el aquí y el ahora. El estado de ánimo cambia, el público es distinto, y simular “hacer algo por primera vez”, aun habiéndolo repetido cien veces, es posiblemente lo más difícil de este arte.  Es como hacer una paella todos los domingos y aun queriéndolo no siempre sale igual,  es enfrentarse a algo que no puedes anticipar su resultado.

P: Este verano pasado has realizado una gira por diversas poblaciones y ciudades españolas con  España es sueño, cuéntanos cómo fue para ti esta experiencia.

I.C: Fue muy gratificante y a la vez un poco decepcionante, porque por desgracia te das cuenta de que no hay una educación cultural suficiente como para valorar el trabajo que conlleva esta profesión. No somos conscientes de lo que implica estar en un escenario con malas condiciones y defender un trabajo como si las tuviera. Lo más gratificante es que a pesar de estas pésimas condiciones que nos encontramos en algunas localidades, siempre hubiera un espectador consciente de ello, implicado, ilusionado, expectante, por el cual merecía la pena hacer la función. El aplauso no es solo el premio, sino el respeto que merece esta profesión.

P: ¿Qué tiene Madrid que no tenga otra ciudad?

I.C: Madrid tiene mucha diversidad y actividad cultural, forma parte de los pilares de la educación de un actor y de cualquier persona. Tiene domingos de Rastro y muy bonitos atardeceres. Pasear por sus calles  te muestra esa fusión de lo bohemio con lo urbano, esto es por lo que Madrid es una ciudad en la que siempre me he sentido muy cómoda y muy segura, en la que he podido empezar a cumplir mis sueños

P: ¿Crees que el haber desarrollado tu formación allí te puede abrir más puertas?

I.C: Evidentemente sí, es una oportunidad única el poder empezar en la capital de España y, como he mencionado antes, la gran actividad cultural que ofrece así como el poder haber coincidido en el ámbito pedagógico con  grandes profesionales ayuda a abrir puertas.

P: Por vivir fuera de tu tierra natal, ¿Crees que se ha visto modificada tu forma de ver las cosas? ¿En qué ha podido afectar?

I.C: Más que verse modificada,  abres más el campo de percepción. Vivir fuera del entorno familiar, rodearte de gente desconocida, aprender a sentirte como en tu casa en una ciudad desconocida… forma parte tu crecimiento personal que, sin querer, evidentemente modifica tu forma de entender la vida.

P: ¿Cambiarías algo de lo que has conseguido hasta ahora?

I.C: No, evidentemente a todos nos gustaría quitar las piedras del camino y poder llegar a la meta sin obstáculos; pero como dijo un maestro mío Ernesto Caballero, Director del Centro Dramático Nacional,  del cual adopto esta frase como lema de su enseñanza: “No acierto, si no me equivoco”.

P: ¿Qué proyectos te dejan sin dormir?

I.C: Junio de 2012 me quita el sueño porque me enfrento a la vida, termina mi periodo de formación en la RESAD y, por primera vez, no tengo planeado el septiembre del próximo curso.

P: ¿Qué es lo que más te gustaría conseguir?

I.C: Me gustaría poder vivir de esta profesión, con eso sería feliz.

P: ¿Te planteas dar el salto a la pantalla?                     

I.C: Sí, por qué no. Requiere unas técnicas distintas al teatro, pero no deja de ser  interpretación. Al igual que trabajaría en cualquier ámbito que requiera de esta profesión.

P: ¿Cuáles son los planes de futuro de Irene Calabuig?

I.C: Continuar siendo feliz, poder rodearme de mi familia, de mi gente y de esta fábrica de ilusiones y sueños que es el Teatro, esos son  mis planes de futuro.

http://www.resad.es/

https://www.youtube.com/user/RESADMADRID?feature=watch

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