Accesibilidad Universal, un deber social

El simple hecho de realizar acciones cotidianas como salir de casa y cruzar la calle, realizar compras o tal vez dar una vuelta, quedar con amigos, o querer ir al cine o a una exposición en un museo… Son tantas cosas que a menudo nos parecen accesibles y fáciles para todos, pero realmente no lo son. Lamentablemente porque nos falta una conciencia como sociedad avanzada que somos sobre la importancia de la accesibilidad universal.

Cuando alguien nos pregunta por referentes en nuestras vidas, es probable que mencionemos a personalidades reconocidas por sus aportaciones a la sociedad fruto de su trabajo. Sin duda alguna, hay muchas personas que en su día a día combaten más retos diarios de los que pensamos por el hecho de tener limitaciones físicas, de visión, de audición o de aprendizaje. Todas las personas que sufren algún tipo de discapacidad son merecedoras del respeto de la sociedad por ser unos luchadores natos y enfrentarse día a día a todas las complicaciones que se les presentan.

Los profesionales de los medios de comunicación tenemos, más si cabe, un mayor compromiso con la igualdad social y con ayudar a que las personas con discapacidad sean respaldadas y se les brinde una mayor consideración y respeto. Facilitar el acceso a profesionales con discapacidad debe ser una prioridad de las empresas, que no sólo deben garantizar la incorporación al puesto de trabajo, sino ayudar y estar al servicio del empleado para la realización y desempeño de sus funciones laborales, como la adaptación de las instalaciones del lugar del trabajo y facilitar el acceso a las TIC en función del tipo de diversidad funcional que tenga la persona.

Tenemos muchas armas como comunicadores, una de las más importantes es dar a conocer a un gran número de gente y hacerles reflexionar sobre la situación que viven muchas personas día a día y conseguir una mayor movilización ciudadana que apoye y mire con otros ojos a este colectivo digno de admirar. Un caso especial es el de Joan Pahisa[1], que se muestra en el documental Glance Up[2], una persona de 98 cm de altura e incontables cm de valentía y valía personal que viajó a los Estados Unidos para disfrutar practicando deporte como el único representante español en los World Dwarf Games muestra su día a día y sus ganas de vivir, de progresar y de sacar una sonrisa a todos los que le rodean. Todo un ejemplo a seguir de superación personal.

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